La práctica reflexiva enriquece las relaciones
Durante los últimos cinco años, el Children's Institute ha adoptado la «práctica reflexiva», es decir, la capacidad de tomar distancia y reflexionar sobre las propias experiencias para mejorar la forma de trabajar. En el CII, la práctica reflexiva se incorpora tanto en la supervisión clínica como en la supervisión con profesores y visitadores domiciliarios.
Jesús Parra, vicepresidente de Salud Conductual y Bienestar del CII, afirmó que la práctica reflexiva mejora el nivel de atención que brinda el personal y, al mismo tiempo, previene el agotamiento. Según Parra, las personas que trabajan en servicios humanos pueden verse envueltas en el momento de cuidar a las familias y perder de vista el panorama general, por lo que es importante incorporar un mecanismo de pausa, especialmente cuando el trabajo se vuelve caótico. La práctica reflexiva permite a los supervisores ayudar al personal a reflexionar sobre sus interacciones con las familias después de los hechos, y también a utilizar la reflexión en sus sesiones.
«No se trata solo de pensamientos y sentimientos», dijo Parra. «En la práctica reflexiva, el personal y los supervisores se toman su tiempo para ver si hay recursos adicionales que puedan ayudar, incluyendo la incorporación de nuevos conocimientos especializados».
Aunque la práctica reflexiva ha formado parte del campo de los servicios humanos durante más de tres décadas, su valor se ha vuelto cada vez más importante durante la crisis de la COVID-19, con personas atrapadas en casa durante muchos meses.

Desiree Yoro Yoo es la directora del Proyecto ABC y cuenta con más de 10 años de formación en prácticas reflexivas. Según ella, todo el concepto se centra en mantener a los clientes, al personal y a los supervisores en un estado de calma que les permita seguir tomando decisiones meditadas. Si se hace correctamente, las personas mantendrán la atención plena independientemente de los acontecimientos externos.
«Lo más importante de la práctica reflexiva es crear seguridad a través del apoyo emocional, lo cual sigue siendo válido en la crisis actual», afirmó Yoro Yoo.
Nancy Watt es directora del programa de visitas domiciliarias del CII y utiliza habitualmente la práctica reflexiva con su equipo; cuando los trabajadores se sienten agotados o rechazados, la práctica reflexiva puede ayudarles a mantener la perspectiva. Los visitadores domiciliarios suelen acudir a los hogares de los nuevos padres para proporcionarles herramientas y orientación, aunque desde marzo trabajan a distancia, utilizando el teléfono y el vídeo.
Aunque las sesiones virtuales plantean nuevos retos, Watt afirmó que el proceso de hacer una pausa para reflexionar y encontrar nuevas soluciones sigue en marcha y continuará mientras el CII preste apoyo adicional a las familias durante estos momentos traumáticos.
«La práctica reflexiva mejora la calidad del trabajo porque nos permite aportar nuevas perspectivas a todo tipo de retos», afirma Watt. «Cuando dos personas se reúnen y disponen de ese espacio seguro, son capaces de descubrir nuevas soluciones».